sábado, 25 de febrero de 2017

Nada anima tanto como el buen porno

Y no es que lo digo yo, es que reto a cualquiera que lo desee a rebatir mis palabras. En mi anterior post os hablaba de la vez que se incentivó a altos ejecutivos con la visita a un spa de lujo, con servicio de prostitutas incluido; y seguro que ninguno de esos señores, a no ser que hubiera alguno gay, dejara de disfrutar de este último añadido, sobre todo si se trataba de porno gratis.

Quizá algunos piensen que, como soy mujer, no puedo entender la atracción que el hombre siente hacia el sexo y hacia todo lo pornográfico. Para empezar, no creo que esa atracción sea exclusiva de los hombres, y para seguir, podéis estar seguros de lo que hablo, después de haberme criado con cuatro hermanos varones; no recuerdo ni un solo fin de semana de mi adolescencia en el que alguno de ellos no hubiera tenido la ocurrencia de llevarse a alguna novia a casa, que después resultaban ser unas chicas exhibicionistas que se paseaban  por los pasillos con una escasa vestimenta, y que daba lugar a peleas entre ellos, como si fueran los gallos del corral.

A mí me sorprendía ver cómo estas chicas jóvenes podían sentirse halagadas con semejante despliegue de macho prehistórico, claro que pasados unos años lo entendí mejor; pero en lo que era la obsesión de mis hermanos por las féminas y por la pornografía y el sexo, no tenía ninguna duda, y casi aprendí de ellos todas las armas de seducción que tengo, de tanto escucharles decir lo que les gustaba de las tías. No voy a decir que sea precisamente una devoradora de hombres, pero vamos, que tengo lo mío, no sé si me entendéis.

Pero a lo que voy es a que un buen incentivo para cualquier empleado, sea del género que sea, sería algo relacionado con el mundo del porno gratis. Claro, gratis para el que lo disfruta, porque imagino que el patrocinador sí tendrá que pagar un dinero, no sé si más o menos. Puede ser que dependa de lo que pida para agradar a sus empleados, o de lo que en ese momento esté más demandado. Por ejemplo, he sabido que las maduras porno están a la última moda: todo el mundo quiere pornografía relacionada con ellas, e incluso para los espectáculos porno y el sexo de pago son las más deseadas.

Al parecer, las jovencitas alocadas y las tias ebrias han dejado de valer la pena, o han pasado a un segundo lugar en el interés de los hombres. Se ve que les ponen las mujeres seguras de sí mismas, que saben lo que quieren y también lo que valen, y no se conforman con menos. El único problema con estas mujeres, creo yo, es que no hay manera de hacer méritos con ellas: o estás a su altura o no lo estás, y a no ser que seas un donjuán o que pongas dinero de por medio, poco puedes hacer por cambiar esa situación.

Por eso, imaginemos que al final de cada trimestre, los empleados más productivos fueran invitados, por ejemplo, a presenciar una sesión de fotos eróticas, y pudieran estar cerca de esas explosivas modelos porno. Aún sabiendo que lo único que podrían hacer sería mirar, nada les podría quitar el gustazo de estar allí, y la posibilidad de presumir delante de sus amigos de haber hecho algo original, a lo que ellos nunca han tenido acceso. Sería una cosa original, y tanto los homenajeados como el homenajeador quedarían muy satisfechos, unos con la experiencia y el otro con lo poco que supondría esto para su bolsillo.

¿O qué tal una invitación una noche a una sala de striptease? Sólo para los solteros, claro, no vaya a ser que por incentivar al empleado se acabe produciendo su divorcio. Siendo el servicio para un grupo, saldría mucho más económico, y sólo con dejar claro que los servicios extra corren a cargo del que los disfruta, no habría ningún problema con los gastos inesperados. Lo único que fuera un viernes o un sábado, porque muchos no estarían en condiciones de ir a trabajar al día siguiente.

En fin, dejo aquí la idea, a ver qué os parece, y cuántas cosas se os ocurren para comentar. Hasta pronto.

lunes, 13 de febrero de 2017

Los mejores incentivos para los mejores trabajadores


Buenas a tod@s, os doy la bienvenida a este blog que pretende, con toda la humildad del mundo, dar ideas a los empresarios para dar a sus trabajadores los mejores incentivos, para que desarrollen todo su potencia y sean mucho más productivos, pero con felicidad, que también es importante.
Trabajo desde hace muchos años en el departamento de recursos humanos de una empresa, y durante todo este tiempo he visto de todo: bueno, malo, regular, menos malo... La verdad es que los jefes llega un momento en que desde sus despachos de la última planta pierden un poco la perspectiva y se olvidan de los que están a pie de calle, sin acordarse de que a veces, el detalle más pequeño puede marcar una diferencia muy grande.
Mi empresa, una sucursal de una gran multinacional, ha inventado muchas cosas para incentivas a sus trabajadores, pero todas pensando solamente en costes-beneficios, y no en su bienestar, o simplemente en hacer que venga al trabajo con eso, ganas de venir. La solución más recurrida para estos casos es un plus en forma de dinero, o un aumento de sueldo (aunque en los últimos tiempos esto ha sido lo menos), pero no se dan cuenta a veces que esto no nos hace más felices, al contrario: nos hace sentir que aún tenemos más obligación que antes que venir a trabajar y rendir, sin en realidad querer hacerlo.
Puede parecer que en esas ocasiones los trabajadores somos unos vagos, que nunca estamos contentos con nuestras condiciones de trabajo. Y no digo yo que algunos que otros no seamos unos inconformistas y tengamos esa actitud, pero por lo general, lo que la gran mayoría de los asalariados quiere es venir al trabajo con ilusión, sabiendo que tiene que cumplir una obligación por la que recibe un sueldo, pero que también debe ser reconocida si lo hace de todo corazón. Y es precisamente eso, el ponerle corazón, lo que hace complicado el asunto, y no es algo que se pueda solucionar exclusivamente con dinero.
Oí en una ocasión que a algunos ejecutivos de grado medio los habían recompensado con un fin de semana en un balneario de lujo, donde por lo visto se contrató un servicio de prostitutas. Y digo yo, ¿alguien pensó en hacer lo mismo con los empleados de otras categorías de la empresa? Que no digo yo que fuera a todo lujo, pero bien que nos podrían regalar un bono de masajes eróticos, por ejemplo, y que fuera unisex para que cada uno eligiera el sexo del masajista que más le apeteciera.
En fin, espero dar algunas buenas ideas a todos esos jefazos que deberían estar más agradecidos con todo el personal que trabajan para ellos; y si ya lo están, que hagan algo para que se les note, como todo lo que propondremos aquí, ocurrencias de mi propia cosecha pero también, espero, de la de todos vosotros, si queréis seguir pasándoos por aquí.